viernes, 4 de octubre de 2019

El otro Oesterheld

EL OTRO OESTERHELD
Por Pablo Medina- Director de LA NUBE

           A 100 años de su nacimiento, muchos recuerdan a Héctor G. OESTERHELD como el creador de EL ETERNÁUTA , historieta emblemática de nuestra cultura popular. Titulamos este pequeño recuerdo como “El otro Oesterheld”, el de la literatura infantil y juvenil que firmaba sus cuentos con el seudónimo de Héctor Sánchez Puyol. 

           Escribió cuentos para niños en muchas editoriales argentinas entre los años 1946 y 1975. Publicó en
Editorial Abril (Colección Bolsillitos), Editorial Códex (libros de divulgación científica como Colección Fantasía y Naturaleza) , Editorial Sigmar (Colección Mis Animalitos -foto 1- y Grandes álbumes infantiles), entre otros. El célebre “Gatito”, revista infantil del año 1952, creada por Boris Spavacow para Editorial Abril, tendrá como especial protagonista a Héctor S. Oesterheld escribiendo las historias originales del personaje. En el año 2008 Planta Editora reeditó el cuento “Eran tres amigos”, con ilustraciones de Mariano Grassi publicado originalmente en 1947. En ese mismo año publicó decenas de libros móviles y libros escenario (actualmente conocidos como Pop Up), entre los que se destacan adaptaciones de clásicos como Corazón de Edmondo de Amicis y el Martín Fierro 
. Aún le debemos a este notable creador de la “Historieta Nacional” el homenaje merecido por su enorme aporte a la literatura infantil y juvenil argentina.

lunes, 14 de abril de 2014

Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor



El “Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor” es una celebración declarada por la UNESCO en 1995 con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.
Se eligió el día 23 de abril como “Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor” como fecha simbólica por la coincidencia con el fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616. También en un 23 de abril nacieron —o murieron— otros escritores eminentes como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla o Manuel Mejía Vallejo. En España —donde este día es tradicional regalar una rosa al comprador de un libro— se toma en cuenta esta fecha para la entrega anual del Premio Cervantes, el mayor galardón otorgado a los autores hispanos.
En 2001, por iniciativa de la UNESCO, se nombró a la ciudad de Madrid como “Capital Mundial del Libro”. Desde entonces cada 23 de abril, diferentes capitales de países del mundo han sido designadas y realizan durante el año diferentes actividades culturales relacionadas con los libros. El comité de selección está integrado por representantes de la Unión Internacional de Editores (UIE), la Federación Internacional de Libreros (FIL), la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios (IFLA) y la UNESCO. El 23 de abril de 2011 Buenos Aires fue designada “Capital Mundial del Libro”, en 2012 le tocó el turno a la ciudad armenia de Ereván, en 2013 fue Bangkok, la capital de Tailandia, y este año será Port Harcourt, ciudad de Nigeria, la distinguida.
Fuente: Imaginaria - Revista quincenal sobre literatura infantil y juvenil


sábado, 1 de marzo de 2014

Álbum Ilustrado


La casa de los cubos (Kunio Kato y Kenya Hirata)
Kenya Hirata  Ilustraciones de Kunio Kato
Traducción de Mónica Kogiso Buenos  Aires: Adriana Hidalgo Editora, 2011
La casa de los cubos (Tsumiki no ie) es un caso raro de álbum basado en un corto de animación, y que además ha sido llevado a cabo por los mismos creadores (Kenya Hirata y Kunio Kato). Ambos, de hecho, desarrollan sus carreras profesionales más vinculados a la animación y a la televisión que a los libros infantiles.
Como corto de animación ganó diversos premios, como el del festival de Annecy en 2008, y dos galardones más en Japón, su país de origen, antes de obtener el de más difusión: el Oscar al mejor cortometraje animado en 2009.
El protagonista de esta historia es “el abuelo”, no tiene nombre, y a pesar de ello pronto nos acercamos a él. Vive en una casa sobre el mar, y en las primeras páginas se nos explica el motivo de este inusual escenario: “en esta ciudad, el mar crecía cada vez más”. Así, descubrimos que el abuelo y el resto de habitantes de la ciudad han ido construyendo nuevos pisos encima de sus casas a medida que el agua subía de nivel, abandonando las antiguas estancias para ocupar unas nuevas en el piso superior.
La casa de los cubos (Kunio Kato y Kenya Hirata)
En uno de estos momentos en los que el abuelo ha de construir un nuevo piso porque el actual ya se está inundando, una feliz casualidad (ha olvidado sus herramientas y tiene que bucear recorriendo sus antiguas casas) nos descubre el significado alegórico de estas construcciones, en un viaje al pasado, a los recuerdos alegres y a las pérdidas del protagonista.
Un sencillo pero efectivo juego, el de mostrar la vida como un mar que no para de crecer, y ante el que hay que seguir construyendo el presente sobre los cimientos del pasado. El abuelo se niega a abandonar estos cimientos y comenzar una n ueva vida en otro lado, como han hecho muchos de sus vecinos, cuyas casas hace tiempo que quedaron enterradas bajo el agua. Allí, en la base de esos cimientos, fue donde conoció a su mujer, donde tuvo hijos, nietos, donde la vio morir unos años atrás.
Las ilustraciones de Kunio Kato son delicadas y detallistas al mismo tiempo, con trazos a lápiz y acuarelas de colores suaves que se mueven entre el azul del agua y el amarillo del cielo, con algunos detalles de rojo. Esta paleta de colores da al conjunto un aire nostálgico, y ayuda a transmitir al lector el espíritu de una historia tierna y amable que nos deja con una sonrisa en los labios.
REVISTA BABAR.